Al atardecer, los enamorados
cruzan lentamente el campo,
las mujeres sueltan sus cabellos,
los negociantes cuentan dinero,
los ciudadanos leen con angustia
las últimas noticias impresas,
los niños, con los puños cerrados,
duermen tranquilos y saciados.
Cada uno hace lo que debe,
cumpliendo el deber que tiene,
parejas, niños, ciudadanos...,
¿ no he de hacerlo yo, acaso ?
¡ Claro ! Al atardecer, mis actos,
de los que soy esclavo, no pueden sustraerse al mundo,
tienen sentido profundo,
y por ello salgo, me paseo,
bailo para mis adentros,
entono canciones populares,
alabo a Dios y a mí mismo,
bebo vino y me imagino
que tal vez soy pachá,
siento molestias en el riñón,
sonrío y aún bebo más,
digo que sí al corazón
(no puedo por la mañana)
urdo, con penas pasadas,
jugando, una poesía;
estrellas y luna giran,
e, intuyendo su sentido,
siento que viajo con ellas:
adónde, no lo sé.
sábado, 17 de marzo de 2007
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