jueves, 22 de marzo de 2007
Por Bertrand Russell
No sólo se envenena el trabajo con la filosofía de la competencia: se envenena también de igual modo el descanso. El descanso, que es apacible y restaurador de los nervios, llega a ser aburrido. Es preciso seguir en continuo aceleramiento, al final del cual vienen las drogas y el colapso. La cura de esto se halla en admitir en nuestro ideal equilibrado de la vida una parte de goce santo y apacible.
Por Oscar Wilde
En la guerra, los fuertes esclavizan a los débiles, en la paz, los ricos esclavizan a los pobres.
domingo, 18 de marzo de 2007
Por la Madre Teresa de Calcuta
Cuando creas que lo que haces es una gota en un océano, piensa que sería menos el océano sin esa gota.
sábado, 17 de marzo de 2007
Atardecer, de Hermann Hesse
Al atardecer, los enamorados
cruzan lentamente el campo,
las mujeres sueltan sus cabellos,
los negociantes cuentan dinero,
los ciudadanos leen con angustia
las últimas noticias impresas,
los niños, con los puños cerrados,
duermen tranquilos y saciados.
Cada uno hace lo que debe,
cumpliendo el deber que tiene,
parejas, niños, ciudadanos...,
¿ no he de hacerlo yo, acaso ?
¡ Claro ! Al atardecer, mis actos,
de los que soy esclavo, no pueden sustraerse al mundo,
tienen sentido profundo,
y por ello salgo, me paseo,
bailo para mis adentros,
entono canciones populares,
alabo a Dios y a mí mismo,
bebo vino y me imagino
que tal vez soy pachá,
siento molestias en el riñón,
sonrío y aún bebo más,
digo que sí al corazón
(no puedo por la mañana)
urdo, con penas pasadas,
jugando, una poesía;
estrellas y luna giran,
e, intuyendo su sentido,
siento que viajo con ellas:
adónde, no lo sé.
cruzan lentamente el campo,
las mujeres sueltan sus cabellos,
los negociantes cuentan dinero,
los ciudadanos leen con angustia
las últimas noticias impresas,
los niños, con los puños cerrados,
duermen tranquilos y saciados.
Cada uno hace lo que debe,
cumpliendo el deber que tiene,
parejas, niños, ciudadanos...,
¿ no he de hacerlo yo, acaso ?
¡ Claro ! Al atardecer, mis actos,
de los que soy esclavo, no pueden sustraerse al mundo,
tienen sentido profundo,
y por ello salgo, me paseo,
bailo para mis adentros,
entono canciones populares,
alabo a Dios y a mí mismo,
bebo vino y me imagino
que tal vez soy pachá,
siento molestias en el riñón,
sonrío y aún bebo más,
digo que sí al corazón
(no puedo por la mañana)
urdo, con penas pasadas,
jugando, una poesía;
estrellas y luna giran,
e, intuyendo su sentido,
siento que viajo con ellas:
adónde, no lo sé.
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